2020: Número 13 (jul-dic)
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Item “Al leer ciertos libros, tuvo engaño propio y se confundió…” Sor Elena de la Cruz y su juicio inquisitorial en 1568(Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino. Facultad de Humanidades. Instituto de Investigaciones Históricas "Prof. Manuel García Soriano", 2020-12-21) Hernández de Olarte, XixianEn 1568, sor Elena de la Cruz, monja del convento de La Concepción, de la ciudad de México, fue denunciada ante la inquisición episcopal por palabras contra la fe, ya que ante algunas de sus compañeras dijo que no había más que siete pecados mortales y que ni el Papa ni el Concilio de Trento podían instituir otros; además dudaba de que el arzobispo pudiera conceder indulgencias. Al iniciar el proceso en su contra, fue cuestionada sobre los libros que leyó, a lo que respondió que había revisado textos de fray Luis de Granada y de otros autores. El fraile, con clara influencia erasmista, fue muy leído tanto en España como en la Nueva España. Si bien algunas de sus obras fueron censuradas por la Inquisición en 1559, tiempo después se aprobaron para su lectura, aunque algunas personas las siguieron considerando sospechosas. El artículo analiza los posibles textos que la monja pudo leer y que influyeron en su pensamiento. También se estudia cómo sor Elena hizo una interpretación personal de los libros y, junto con lo que aprendió de uno de sus confesores, provocó que sus opiniones se convirtieran en peligrosas y, por lo tanto, castigadas.Item Dossier: Libros y bibliotecas en el mundo conventual(Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino. Facultad de Humanidades. Instituto de Investigaciones Históricas "Prof. Manuel García Soriano", 2020-12-22) García, IdaliaLos restos materiales del periodo colonial en la América española dan idea de una cultura rica, vivaz, compleja y diversa que afortunadamente mantiene todavía lazos fuertes con nuestras sociedades. Iglesias, retablos, conventos, esculturas, bargueños, escritorios y, por supuesto, libros, forman parte de nuestra idea de cultura colonial. Un pasado que visitamos, recreamos, reinterpretamos y disfrutamos de diferentes maneras. En consecuencia, las personas otorgamos diferentes valores a esos objetos testigos de una época. Desde el siglo XX, la sociedad ha depositado en un conjunto de especialistas no sólo el estudio de los objetos de ese pasado sino también su valoración, custodia y transmisión entre generaciones. Tal confianza es en parte resultado de lo que todo el mundo pudo apreciar en las dos Guerras Mundiales: la fuerza destructiva de la humanidad.