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Item Corpus, caro y anima, en la concepción del hombre de Tertuliano(Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, 2015-09-17) Giacomone, MarielEn este trabajo abordamos la concepción del hombre de Tertuliano, pensador africano del siglo II, en el marco de su inserción en la tradición apologista de Justino e Ireneo. Al igual que ellos, el cartaginés adopta una consideración positiva del cuerpo, más específicamente de la carne, como elemento constitutivo en la definición del hombre, pareciendo asumir, en ocasiones, la carga de la especificidad humana. Sin embargo, Tertuliano atiende a la noción de alma como un aspecto central de su esquema antropológico en un escrito que le dedica especialmente. En este sentido, desarrollamos en el artículo los conceptos de corpus, caro y anima a la luz de la tensión respecto de lo que a veces indica una primacía de un aspecto por sobre el otro. A partir del análisis principalmente de la obra De anima y de algunas menciones al Libro II de Adversus Marcionem, concluimos que prevalece en Tertuliano una perspectiva unitaria sobre el hombre.Item Soy la Verdad. Para una filosofía del cristianismo. De una fenomenología de la vida a una filosofía de la carne en Michel Henry(Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, 2016-05-16) Ruiz Pesce, Ramón EduardoLa obra filosófica de Michel Henry forjó una filosofía del cristianismo que se articula como una Fenomenología de la Vida, engarzada con una filosofía de la carne y consumada como una Fenomenología de la Encarnación. El núcleo de dicha fenomenología comienza distinguiendo entre la fenomenología del mundo y la Fenomenología de la Vida. La fenomenología del mundo planteó y plantea siempre un pensamiento confinado en la exterioridad, en el estar fuera; en lo ek-stático, que siempre olvida y niega la vida. La Fenomenología de la Vida, en cambio, es la inmanencia y la auto-afección (el experimentarse a sí del viviente), que se expone desde las intuiciones esenciales del cristianismo: una vida que es auto-revelación; que es auto-donación, y que está caracterizada por el gozo infinito de sí en el abrazo patético de Sí, en la auto-afección. Ello, la Vida absoluta (Dios Padre, Dios de la Vida) auto-engendra eternamente a Dios Hijo, Cristo, el Primogénito, el Archi-Hijo. En Él nacemos a y por la Vida los vivientes, que somos los Hijos de Dios, Hijos de la Vida en el Archi-Hijo. Él nos singulariza engendrándonos en su Archi-Ipseidad. La carne del viviente es engendrada en el Verbo hecho Carne; Palabra de Vida, Palabra de la Verdad, Verbo de Vida, Verbo de Amor.